Cuando el panameño comenzaba a gozar de un leve descanso en el alto costo del combustible, ahora se asoma otro motivo para poner nuevamente los números rojos en el presupuesto familiar de todos: el aumento en el precio del arroz.
Lo más tenebroso de todo es que "no se puede hacer nada" para evitar tal aumento. Los precios del producto se ha tenido que ajustar porque los productores nacionales siguen subiendo el valor de la materia prima.
La Asociación Nacional de Molineros está muy clara en que saben que no pueden hacer nada ante esta situación, pues los precios actuales se han disparados. El quintal de arroz húmedo aumentó un 21%, sobre pasando los 12 balboas en el mes de julio a 14.50 balboas este mes de noviembre.
Cada aumento repercute de forma directa en el pobre presupuesto con el que el panameño sobrevive de quincena en quincena, sobre todo si este incremento se registra en lo que más consume el ciudadano de aquí en su dieta alimenticia.
Solo por mencionar ejemplos, el noviembre del año pasado la bolsa de arroz de cinco libras se comercializaba en 1.50 balboas; actualmente, se vende a un promedio de 1.71 balboas, lo que presenta un aumento significativo del 14%, de acuerdo con cifras de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa del la Competencia.
Como van las cosas, el alto costo de la vida sigue en ascenso y no así los salarios que se mantienen estáticos, salvo en algunas regiones donde se igualó el salario mínimo.
El Gobierno sigue esperando que se registren crisis para actuar. Ya pasó con el Seguro Social, el transporte y todavía no aprendemos a controlar o estabilizar los precios del arroz durante un año. ¿Qué esperan para actuar?