Una cajita blanca muy pequeña, como su tamaño, fue la morada escogida para un angelito que llegó al cielo.
La iglesia de la Inmaculada Concepción fue el lugar donde se despidió a la inocente criatura Zabdier Zabdir Rogers Camerón, de dos añitos, quien fue asesinado supuestamente a golpes por su padrastro.
El llanto de los familiares era desgarrador, mientras todos miraban fijamente la caja blanca donde reposaba el cuerpo del inocente niño que se presentó a Dios, vestido de angelito.
Zabdier parecía estar dormido en una caja acolchonada, que fue empujada desde la Iglesia Catedral hasta el carro fúnebre por niños tan pequeños como él.
Elsa Rogers, abuela paterna del niño, con angustia pidió a las autoridades que castiguen al responsable de la muerte de su nieto. "Él no se merecía morir de esa manera, era sólo un niño indefenso".
El párroco en su mensaje pidió a los familiares que recordaran con cariño al niño que, a diferencia de los adultos, no es pecador; "sabemos que duele perderlo porque se trata de un hecho violento que no debe repetirse, pero estará acompañando al Señor".
Zugeidy Yivel Camerón, madre del pequeño Zabdier, no pudo contenerse y con llanto y desesperación a la salida de la iglesia se aferraba al pequeño féretro antes que se lo llevaran, "Dios mío, no se lo lleven".
Lizca Ferrón, abuela materna del niño, no podía contener el dolor, pero solicitó que todo el peso de la Ley caiga sobre el criminal de su nieto, "no puede ser que esto quede impune". El silencio de los asistentes era por respeto a la familia que con las miradas de tristeza demostraba todo el dolor.
FAMILIARES PIDEN JUSTICIA
Lizca Ferrón, abuela materna del niño, no podía contener el dolor, pero solicitó que todo el peso de la Ley caiga sobre el criminal de su nieto, "no puede ser que esto quede impune".
La comunidad espera que estos hechos violentos no se repitan y que los responsables paguen ante la Ley del hombre y de Dios.