El otrora feroz huracán Paloma tocó tierra en Cuba ayer, y aunque debilitado y convertido en tormenta tropical, derribó cables de electricidad, inundó áreas costeras y destruyó centenares de viviendas a lo largo de la costa sur de un país que todavía se está recuperando de otras dos tormentas devastadoras.
Los primeros informes sobre daños fueron limitados, pero la prensa estatal de Cuba dijo que el huracán, uno de los últimos de la temporada, derribó una importante torre de comunicaciones en la costa sur, interrumpiendo servicios de electricidad y telefónicos, además de enviar oleajes que avanzaron hasta 1,500 metros (una milla) tierra adentro, destruyendo una comunidad costera cerca de donde tocó tierra.
Los daños a la red eléctrica fueron muy inferiores a los causados por los huracanes Gustav e Ike a fines de agosto y comienzos de septiembre, informó ayer Vicente de la O, de la empresa nacional de electricidad de Cuba, a la emisora estatal de televisión.
Paloma tocó tierra cerca de Santa Cruz del Sur en las últimas horas del sábado como un huracán muy peligroso, de categoría 4, pero luego se debilitó hasta convertirse en tormenta tropical.
El Centro Nacional de Huracanes pronosticó que Paloma, o sus remanentes, se encontrarían cerca de la costa norte de Cuba, hoy.