Cuando personas de todo el mundo aún celebran la reciente elección del primer presidente multiracial en la historia de Estados Unidos, es bueno recordar que eventos históricos como este fueron producto de luchas centenarias contra la opresión y en favor de la igualdad y la autodeterminación que datan de muchas décadas atrás.
En Panamá, la celebración de los 187 años del primer grito de Independencia, dado en la heróica Villa de Los Santos, nos recuerda que nosotros también tuvimos nuestra propia lucha contra la discriminación, la opresión y el sometimiento de una potencia monárquica contra una emergente nación de indios, negros, mulatos y mestizos que reclamaban su independencia y libertad.
Este es un acontecimiento que -visto desde la actual perspectiva optimista por tener a un negro al frente de la mayor potencia mundial- refuerza la idea de que los movimientos populares en pos de reivindicaciones sociales y políticas sí dan resultados positivos y duraderos en el tiempo.
Son gestas como la iniciada el 10 de noviembre de 1821 en La Villa los que hacen madurar a los pueblos, crean en ellos un sentido de identidad nacional y ayudan a forjar en años consecuentes la igualdad y justicia social tan ansiados por todos.
Saludamos hoy a la heróica Villa de Los Santos en celebración de este momento primario en la historia de nuestra aún joven nación. Sin ese histórico grito de independencia, el Panamá que conocemos jamás hubiese sido posible. Una nación con sus virtudes y defectos, y aún aquejada por grandes carencias y desigualdades, pero que tenemos la oportunidad de mejorarla nosotros mismos, porque es nuestra, de nadie más. Gracias santeños.