La nostalgia se asomaba en el rostro de don Félix Antonio Gaitán, de 89 años, al recordar aquellos años en que la "Patria" daba sus primeros pasos como República independiente.
"Eran tiempos distintos" afirma el adulto mayor, quien lucía orgulloso una gorra que tenía el nombre de Panamá y que adquirió hace ya algunos años en la lejana ciudad mexicana de Tijuana.
A pesar de la calurosa temperatura que superaba los 30 grados Celsius, don Félix no dudó en ningún momento en ponerse sus mejores galas: una camisa manga larga, pantalón de tela y zapatos, además de lentes oscuros, para acudir a los actos oficiales de romería en el Cementerio Amador en honor a los soldados de la Independencia y al primer presidente de la República, Manuel Amador Guerrero.
La pregunta inevitable para un personaje de tanta experiencia era: ¿Cómo se celebraban las fiestas patrias de antaño?
Eran muy coloridas, respondió. La ciudad la engalanaban con motivos patrios. El desfile del 3 y 4 de noviembre se iniciaba en la Avenida A, recorría la Catedral pasando por el Palacio Presidencial, la Avenida Central, para romper filas en el corregimiento de Calidonia.
De las cosas que más recuerda don Félix, eran las marchas con tonos marciales y patrióticos, muy diferente a la especie de "carnaval" que se arma con las bandas de ahora.
La vestimenta con que se desfilaba era el uniforme del colegio, muy lejos de los lujosos trajes de gala, con poca o mucha tela, dependiendo de quien lo utilice, con que marchan los estudiantes del Panamá del siglo XXI.
Y así terminaba la conversación con don Félix, cuyos gratos recuerdos trasladan al que lo escuche, a un Panamá que ya se fue.