Un gol en propia meta del CSKA en el tiempo añadido dio ayer al Manchester United un valioso empate 3-3 que le permite sellar su pase a los octavos de final de la Liga de Campeones en un pulso vibrante en Old Trafford ante un cuadro moscovita que, en su era "post Juande", tuteó con descaro a su anfitrión.
Fue un guión inesperado que pilló con las defensas bajas a la escuadra británica. La formación de Alex Ferguson tuvo que sudar hasta el último minuto para remontar y nivelar un marcador en contra.
Ferguson continúa en su plantilla sin poder disponer del tándem defensivo que componen el central inglés Rio Ferdinand y su compañero serbio Nemanja Vidic, lesionados. Y, desde luego, dicha ausencia se notó.