La seguridad en ambas rutas era férrea. Unidades especiales y regulares de la Policía Nacional, del Servicio de Protección Institucional (SPI), y también el SINAPROC, la Cruz Roja y la Autoridad del Tránsito, velaron por el normal desenvolvimiento de todas las actividades.
En cada bocacalle era notoria la presencia de uniformados y al cierre de esta edición no se informaron de incidentes de consideración que tuvieran relación con los desfiles.