Lúnes 2 de nov. de 1998

 








 

 


EDITORIAL
¡Qué solos se quedan los muertos!

Muchos panameños se acuerdan de los difuntos en la víspera o el mismo 2 de noviembre cuando la tradición hace que los ciudadanos que han perdido sus seres queridos vayan al camposanto a llevar una ofrenda floral.

El día de los Difuntos, sobre todo en el Cementerio Amador, se ve saturado de vendedores de flores y de jóvenes que ofrecen sus servicios para limpiar tumbas, pintarlas y hasta retocar los nombres que aparecen sobre las cruces y lápidas. Pero ese es el único día que recuerdan a los seres que se nos adelantaron en el viaje sin retorno.

A pesar de que en Panamá no se promueve el culto hacia los muertos, sí les guardamos cierta consideración y respeto. Por eso es que censuramos que los directores de escuelas no realicen aunque sea una romería a las últimas moradas de ciudadanos cuyos nombres llevan esos planteles. Y es por lo que llamamos la atención de los responsables de las citadas tumbas que permanecen sucias, sin pintar y hasta llenas de lodo, lo que es inconcebible tratándose de un preclaro ciudadano de este país que por sus merecimientos le fue otorgado el honor de que una escuela lleve su nombre.

También nos causa pena la algarabía que muestran algunas personas durante el deceso de un deportista o funcionario importante de la nación, pero que con motivo del primer aniversario de su fallecimiento, se olvidan o son indiferentes con este personaje, poniendo de manifiesto la falsa congoja que exteriorizaron en las honras fúnebres.

Esa actitud del panameño debe cambiar, ya que los difuntos panameños se merecen respeto. Y los que han sido meritorios ciudadanos deben exaltarse sus virtudes, porque ellos se lo merecen. Quién conoce cuáles fueron los méritos de los Soldados de la Independencia? Y aunque se ha dicho impropiamente que la secesión de Panamá de Colombia no fue sangrienta, nada más falso si se toma en cuenta la cruenta guerra civil de los mil días.

En Panamá tiene que haber una retoma de valores de nuestra nacionalidad. Porque deslizándonos por la peligrosa pendiente de olvido de nuestros héroes dentro de poco la generación del futuro no sabrá quién fue Ascanio Arosemena ni los otros mártires de enero de 1964.

Los honorables patricios de este país deben estar en el sitial de honor que le corresponde. Basta ya de regatearle méritos, que eso es mezquino con los hombres que forjaron esta nación. Aprendamos a querer más esta Patria y a sus auténticos valores, que sí los hay y no descuidemos las tumbas de nuestros próceres que fueron los que nos dieron esta Patria que en un año y meses será libre demostrando que eso lo lograron porque comieron, sintieron y lucharon por la soberanía.

 

 

 

 


 

AYER GRAFICO
53 años cumple la Cadena Radial Patriótica, de narrar los desfiles.


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no respeto el Día de los Difuntos.


OPINIONES



 

 

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