A ORILLAS DEL RIO LA VILLA
Desfiles Patrios

Santos Herrera

Si había dos fechas en el año, que el pueblo respetaba y respaldaba eran el 2 y 3 de noviembre. La primera, el día de los difuntos; desde temprano, las campanas de la vieja iglesia, con su lento y lúgubre doblado, llamaba a la población para el inicio del peregrinaje al camposanto. Por todas las calles y callejones del pueblo salían mujeres vestidas de cerrado luto, hombres muy serios y niños llevando coronas y ramilletes de flores naturales, de múltiples matices y aromas, recogidas en los patios y jardines. Ese día, las tumbas de los difuntos eran regadas con lágrimas que brotaban de un manantial que los años no agotaban y por una sentida oración que era expresada con tanta devoción y sinceridad que llegaba directamente a las puertas del cielo.

Ese otro día, el 3, el pueblo se conglomeraba, -estudiantes, jóvenes, ancianos y autoridades- frente a la Corregiduría a ofrendarle un saludo a la Patria. Se leía el acta de independencia, se recitaban poesías patrióticas; el orador oficial leía un discurso nacionalista, se cantaba el himno nacional y el pueblo orgullosamente acompañaba a los estudiantes y maestros a la parada cívica, que era encabezada con una caja típica que con monótono compás daba el paso, honrándose de esta manera a la Patria. Después del desfile, los hombres y mujeres celebraban con cantadera, tamboritos y sancocho de gallina, un aniversario más de vida independiente. Así eran las cosas en el pueblo de mi niñez.

Por eso, quedamos estupefactos con la noticia aparecida el año pasado en periódicos nacionales en donde 700 educadores, que laboran en los planteles primarios de la provincia, anunciaron que no participarían en los desfiles patrios como represalia a las diferentes actitudes que el Gobierno ha tomado en contra de los docentes. Yo les pregunto a los maestros de mi provincia ¿Creen realmente que con esta actitud le causan algún daño al gobierno de turno? ¿Cómo quedaría su imagen ante la ciudadanía, que observa asombrada su negativa a rendirle pleitesía a la Patria? ¿Acaso no están con esto, respondiendo a oscuros intereses politiqueros?

Sean cuales fueran las respuestas, consideramos que los educadores están muy equivocados porque el maestro es guía y orientador, no sólo de conocimientos y de instrucción, sino también de ejemplo, por lo que dicha decisión es terriblemente inconcebible, ya que dichas efemérides se celebran como homenaje a la Patria y a sus símbolos y que todos los panameños desde 1903 veneramos con regocijo, sin tomar en consideración al gobernante que en determinado momento conduzca las riendas del Estado.

Negarle el derecho que tienen todos los estudiantes de expresar con sus ímpetus juveniles, su amor y respeto a la Patria, es un atentado a nuestra nacionalidad. Todo esto es lamentable y con esta clase de maestros, ahora vengo a comprender por qué cuando se les pregunta a los estudiantes en los desfiles patrios, que están conmemorando, ellos declaran no saberlo.

 

 

 

 

 

 


 

AYER GRAFICO
53 años cumple la Cadena Radial Patriótica, de narrar los desfiles.


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no respeto el Día de los Difuntos.


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