En los desfiles patrios es costumbre que Dios derrame bendiciones en forma de gotas de lluvia, pero según Gustavo Gilkes, vendedor de Compañía Alfaro, éstas podrían arruinar los instrumentos musicales.
En el caso de los instrumentos de madera, si se mojan se dañan y no tienen ningún tipo de reparación, además no vuelven a sonar como al principio.
En el caso de los metálicos, como la caja y los redoblantes, la humedad puede ocasionar que se levante el niquelado de los rines, se oxide las partes de acero, incluso los tornillos.
Las piezas de viento, como la flauta y el saxofón, las partes conocidas como las zapatillas y la llave de los clarinetes, se dañan en caso de exceso de humedad.
Por ello, se recomienda no mojar los instrumentos bajo ninguna circunstancia, pero si nos encontramos con un nubarrón debemos desarmar el equipo lo más pronto posible y secar las piezas con un trapo limpio y seco, para luego colocarle cera automotriz.
Además, no se deben colocar bajo el sol.
Los únicos instrumentos que no se pueden mojar son los que están fabricados con aluminios, como la lira.
Otro punto importante son los traslados de los equipos en los acostumbrados viajes, dentro de aquellos buses, en ocasiones por largas distancia. Cada instrumentos, dice el experto, tiene su estuche y antes de salir debe guardarse.