Consternados y preocupados se encuentran los comerciantes que se dedican a la venta de pollos, pavos, patos, palomas y gansos en un local contiguo al muelle fiscal, luego de que las autoridades les informaran que tienen que salir del lugar, por la construcción de la II fase de la Cinta Costera.
Domisiano Espinoza dijo que después de conocer la noticia no saben a dónde se irán.
"De esta actividad dependen indirectamente más de 100 familias, creemos que así como el gobierno indemnizó al dueño del local a nosotros también nos deben indemnizar".
El hombre narró con mucha nostalgia que este negocio lo inició su papá, allá por la década de los 60, y desde esta fecha hasta la actualidad lo han mantenido.
En la actualidad, unos 10 arrendatarios le pagan al señor Espinoza y a un socio unos $ 40.00 mensuales por mantener los animales en el lugar.
Aunque parezca sorprendente en el lugar se genera mucha actividad económica, la cual inicia cuando algunas personas, traen sus gallinas de patio del interior para venderlas.
Los clientes mas frecuentes son los chinos y los santeros que los utilizan para hacer sus trabajos.
Aunque los comerciantes no se oponen al progreso, esta construcción les afectará sus economías, por lo que solicitan a las autoridades los reubiquen en un lugar céntrico donde puedan mantener su actividad.
Según el subgerente de Mercados del Municipio de Panamá, Carlos Paris, la reubicación de las gallineras depende de los permisos especiales que les otorguen las autoridades del Ministerio de Salud.