Aunque parezca irónico, algunas tumbas ubicadas en el Cementerio de Amador continuarán en la desidia este 2 de noviembre, día dedicado a los difuntos. Un vivo ejemplo de esta realidad es la sepultura que ilustra esta nota.
Evidentemente, hace años, nadie le ha dado mantenimiento a la fosa, por lo que se ha convertido en blanco fácil de malhechores, gente de mal vivir y criadero del mosquito Aedes aegypti.