La competencia desleal, la falta de incentivos y la poca afluencia de turistas extranjeros en el área, ha contribuido a la disminución de la venta de las manualidades que exhiben los artesanos nacionales y extranjeros durante los fines de semana frente a la Plaza Catedral.
Quiricio Flaco narró que, desde hace más de 20 años, junto a su esposa, trabajan la fibra de la palma de chunga, y las semillas de tagua, con las que dan forma a diferentes animales que se encuentran en la selva del Darién, tierra que los vio nacer.
Sin embargo, con gran desánimo hoy, sienten un alto grado de impotencia al ver como el fruto de sus manos no les genera los ingresos económicos que antes obtenían.
El artesano solicitó a las autoridades la suspensión del pago por la colocación de cada mesa, precio que oscila entre $12.00 y $ 18.00, dependiendo el tamaño de ésta
Agregó: "No se está promoviendo la labor del artesano", porque a los turistas extranjeros, cuando los llevan a San Felipe, no les permiten bajar de los autobuses, y esto entorpece la cadena de comercialización y proyección internacional.
También denunció que las autoridades están apadrinando a muchas personas que se hacen pasar por artesanos, pero en realidad no lo son, ya que se dedican a comprar al por mayor en algunos locales comerciales, algo que, a juicio del artesano, representa "una burla para el sector artesanal que con el puño de sus manos y el sudor de su frente, confecciona una gran gama de curiosidades".
Para Ítalo Chiripúa, un indígena de la etnia Emeberá Wounaan, que dibuja paisajes en plumas de pava, "la calle está dura, a causa del poco apoyo que reciben para publicitar sus mercancías".
Ítalo dijo que son pocos los nacionales que valoran la destreza y valor turístico del sector artesanal.
Frente a este panorama, este sector teme que desaparezca la actividad, porque son pocas las personas que deciden comprarles.
Ante la llegada de las festividades patrias y de fin de año, los artesanos coincidieron con la esperanza de que la situación mejore.
Precisamente, ayer se desarrolló una feria de las pulgas con motivo del inicio del Mes de la Patria, y, a pesar de que en esta ocasión, los artesanos no tuvieron que pagar su mesa, fue notorio observar cómo las pocas personas que llegaron se decidían a comprar alguna artesanía.