El Cacao, un corregimiento del distrito de Capira, con 136.3 kilómetros, y que debe su nombre a la cantidad de árboles de cacao silvestre que crecían en la zona, está lleno de historia, vinculada a la lucha independentista del país.
Como todo pueblo en Panamá, El Cacao, está bajo el amparo de un santo patrono. El Cristo Salvador de la Agonía es quien cuida de este pueblo.
El relato que sobrevive a la historia es que a inicios del siglo, le aconteció a los antiguos cacaeños, una epidemia. Ante lo difícil de conseguir atención médica en aquellos tiempos, se dio una mortandad de la que quedaron graves secuelas en aquellos que no murieron.
Angustiados, recurren a Dios, para que los cure de los males y prometen conseguir la imagen de Cristo.
Al tiempo, según el relato escrito existente, los devotos cacaeños, cumplen la promesa y obtienen una imagen de Cristo, esculpida en plata. No se tiene la fecha exacta aunque se estima que fue entre 1910 y 1916; a esta imagen le pusieron el nombre del El Cristo de la Agonía.
"La fiesta del Santo", como se llamó en un principio, era celebrada en Carnaval, con rosarios, misas y arcos, en los cuales se colocaban ofrendas de frutas y granos que se producían en la zona; además de animales.
Posteriormente, la fiesta es trasladada para el 25 de febrero, fecha en la que oficialmente se celebra por los lugareños.
La primera iglesia fue de madera y estaba ubicada en el mismo sitio donde se encuentra la actual. En 1987 se construye una mejor con el esfuerzo de los fieles católicos y devotos del Santo que dieron su apoyo, Actualmente, cuenta con otras instalaciones, para seminarios y formación cristiana, siendo la segunda iglesia más grande del distrito de Capira.
La devoción, al Cristo Salvador de la Agonía, se ha propagado a otros pueblos de Capira, como son Lídice, la Valdeza, Caimito, de donde llegan peregrinos a pagar sus mandas.