"No lloren jugadores albinegros, tampoco llores Mansilla, mucho menos lloren seguidores taurinos", ustedes no tienen la culpa de la eliminación del Tauro, los culpables fueron los jugadores de pantalón largo.
Sin mencionar nombres, cada miembro de la junta directiva del Tauro debe aceptar su grado de culpa por la eliminación del equipo taurino, que estaba tan cerca de seguir haciendo historia en la primera versión de la Liga de Campeones de la Concacaf.
Los dirigentes fueron "testarudos" en el caso Brunet Hay Pino, jugador que anotó 5 de los 9 goles del Tauro en solo 3 juegos iniciados y que nunca se negó a jugar, "ahora se quedaron sin chicha, ni limonada".
Se perdieron las ganancias monetarias que hubieran producido los partidos de ida y vuelta, de los cuartos de finales, que hubieran sido con el Atlante de México o el Montreal Impact, donde juega el panameño Roberto Brown.
Se fue una de las últimas esperanzas del fútbol este año, que para selecciones nacionales y los clubes de Anaprof será para el olvido.
Pero no todo fue malo, el equipo demostró garra, ganas de ganar y sobre todo la experiencia que nunca habían tenido, de los golpes se aprende y los directivos deben entender que sus decisiones afectaron el ánimo de jugadores y cuerpo técnico.