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Entre camarones, ranas y cocodrilos

Adán Castillo Galástica
Crítica en Línea
El Cuarto Congreso Latinoamericano de Acuicultura concluye sus deliberaciones y nos deja una cantidad de sentimientos relativos a la gran interrogante de la humanidad: cómo enfrentar decididamente el hambre, el desempleo, la inversión y a la vez la protección del entorno ambiental, es decir la verdadera sostenibilidad humana. En otras palabras, el encuentro acuícola de Panamá ha vuelto a poner sobre el tapete el tema de la Seguridad Alimentaria. Pero no estamos solos en el mundo. Con mayor frecuencia la Naturaleza nos recuerda nuestros desaciertos. La industria acuícola mundial por ejemplo, ha debido enfrentar uno de sus momentos más angustiosos con la aparición del virus de la Mancha Blanca que virtualmente arrasó con su principal fuerte, el cultivo de camarones, básicamente para la exportación. A juicios de Bolívar Martínez, presidente de la Asociación Panameña de Acuicultores (ASPAC), se trata del patógeno más agresivo y devastador conocido: Dios siempre perdona, algunos hombres lo hacen, pero la Naturaleza jamás perdona, suele decir. Para muestra un botón: Reinaldo Morales, biólogo-ecológico de la Dirección de Acuicultura del MIDA y Presidente del evento, informa que en Panamá en 1998 la producción del camarón cultivado fue de 22.2 millones de libras con un valor de B/. 54.3 millones, para 1999 cuando se sintieron los efectos de la Mancha Blanca la producción fue de 5.6 millones de libras, para B/. 15.3 millones. Pero la situación tuvo perjuicios más severos en el ámbito social. La mano de obra que directa e indirectamente cubre unas 20-25 mil cabezas de familia, quedó reducida en un 80% de la empleomanía. Morales estima las pérdidas globales en más de B/. 100 millones. La actividad acuícola en Panamá ha tenido una transformación impresionante. Hace 25 años cuando ingresé oficialmente al sector agropecuario, apenas se hablaba del tema. En todo caso, el mundo acuícola aparecía como una respuesta social para combatir el hambre en las zonas marginadas. Fuimos por las montañas llevando alevines para pequeños estanques. Luego aparecieron los chispazos comerciales que dieron paso a las estaciones acuícolas, entre ellas la "Ing. Enrique Enseñat". Todo esto es historia y crónica que debo a mis lectores. Desde aquel entonces, Panamá se ha convertido en pionero y ejemplo en muchos de los aspectos de la actividad acuícola de cultivo, especialmente del camarón. En justicia, debo destacar el aporte de los investigadores y técnicos panameños que desde hace mucho trabajan en esta materia. Ellos han tenido en este Congreso el reconocimiento de la comunidad empresarial, productiva y académica internacional. A ellos se debe en gran medida, los avances de la acuicultura nacional, como la recuperación frente a la Mancha Blanca y otras dificultades. Este IV Congreso como bien señalan sus organizadores ha sido otro escenario como ayer lo fue el de Veterinarios, para decirle al mundo de nuestras envidiables excelencias para la actividad científica y productiva. Como en este caso la calidad de semillas, nauplios y post larvas panameñas, ya de renombre internacional. Ha sido una oportunidad para aprender y transmitir conocimientos y experiencias tanto del camarón, como de otros seres del universo acuícola, las alternativas de la cría de ranas y cocodrilos, pargos y tilapias rojas en jaulas, conchuelas, algas, enfermedades, genética y un mundo de temas. Según los entendidos las fuentes tradicionales de alimentos se agotan. La sobrepesca acentuada, así como la contaminación no han podido ser frenadas a los niveles racionales. Es preciso proteger las que quedan y explorar e incorporar nuevas. Téngase en cuenta que los requerimientos alimenticios pesqueros de la población mundial para el 2010 se duplicarán. En lo sucesivo certificados en su armonía con el ambiente, tal como lo expresa el Dr. George Chamberlain, presidente de la Alianza Global Acuícola. La presencia en el IV Congreso de unas 70 empresas locales y de países como México y Ecuador, Estados Unidos, Canadá, Taiwán, Italia, con los equipos y tecnologías más avanzadas en materia acuícola, avalaron la importancia y las perspectivas de esta actividad, donde los productores y empresarios pudieron intercambiar experiencias e informarse de las novedades. Como corolario queda la satisfacción de haber aprovechado una oportunidad quizás única. La posibilidad de reciclar experiencias, de haber comprobado e intercambiado conocimientos. En otras palabras, el aporte de Panamá mucho más allá de las trivialidades cotidianas.
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Como corolario queda la satisfacción de haber aprovechado una oportunidad quizás única. La posibilidad de reciclar experiencias, de haber comprobado e intercambiado conocimientos. En otras palabras, el aporte de Panamá mucho más allá de las trivialidades cotidianas.
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