Hace 60 años y un día, la ciudad de San Francisco fue sede de la conferencia que dio origen a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Habían pasado sólo dos meses de que los cañones de los acorazados se silenciaron y el fuego de las bombas atómicas apenas se disipaba sobre Hiroshima y Nagasaki, cuando varios países se propusieron fundar una entidad internacional capaz de frenar las amenazas a la seguridad internacional y la paz.
Tras la reunión de San Francisco, se aprueba la Carta de las Naciones Unidas, en donde se funda igualmente un Consejo de Seguridad, la Asamblea General, la Secretaria General y varios organismos intergubernamentales para atender los problemas graves que aquejan a la Humanidad.
Empero, la ONU nace atada de manos, pues en el denominado Consejo de Seguridad, compuesto de 15 países miembros, cinco de ellos (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) tenían derecho a veto, para impedir resoluciones contrarias a sus intereses hegemónicos.
La ONU tampoco tenía una fuerza multinacional bajo su mando con plenos poderes de actuación y debía responder nuevamente a las grandes potencias mundiales para enfrentar las crisis humanitarias.
La ONU ha intervenido en conflictos polémicos como la Guerra de Corea (1950-1953), la independencia del Congo (1960), las guerras árabes-israelíes entre 1948 y 1983, la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), la guerra del Golfo Pérsico (1991) y finalmente su activo rechazo a la invasión de Irak, en marzo de 2003.
A 60 años de la fundación de la ONU, el Secretario General de este organismo, Kofi Annan, propuso una reforma audaz para evitar que la entidad volviera a repetir los errores de la otrora Sociedad de Naciones, fundada en su momento por Woodrow Wilson en Versalles (1919).
Annan planteo recientemente aumentar el Consejo de Seguridad a 24 países, permitiendo que Brasil, India, Alemania y Japón entraran como miembros permanentes sin derecho a veto. También se propuso crear comisiones especializadas para enfrentar el terrorismo, promover el desarrollo humano y reducir la pobreza extrema antes del 2015.
Por desgracia, la propuesta de Annan no caló debido a que cierta potencia rechazó tales medidas. Empero, la idea de 24 miembros en el Consejo de Seguridad ha logrado consenso y puede tener cabida en el futuro.
Pese a esto, consideramos que la ONU todavía tiene un papel decisivo para lidiar con los problemas globales. En un mundo con casi 10, 000 millones de personas, con graves dilemas como el hambre, la violencia, el desempleo, el medio ambiente, la falta de libertades civiles, la ONU aún debe realizar un gran trabajo para defender los derechos humanos, además de promover la paz y seguridad internacionales.