La sanidad porcina es la base del proceso productivo, ya que ningún animal con su salud quebrantada puede exaltar sus cualidades zootécnicas y su potencialidad genética.
Toda granja, debe tener un programa de manejo, higiene y desinfección, con el objeto de reducir al mínimo las posibilidades de contagio de enfermedades.
Planificar la realización de una limpieza eficiente y rápida en todas las instalaciones.
Ubicar las instalaciones para partos y crías de lechones en lugares protegidos y evitar el desplazamiento de personas extrañas en esa zona.
Retirar los excrementos diariamente, con ayuda de palas, escobas, rastrillos, etc.
Disponer de un sistema adecuado de eliminación de excrementos (estercoleros, laguna oxidación, etc.)
Limpiar y desinfectar cuidadosa y periódicamente todas las instalaciones.
Enterrar los animales muertos profundamente y cubrirlos con cal, después taparlo con tierra o quemarlo completamente.
Al iniciar una explotación porcina, comience con animales sanos, libres de enfermedades, no permita que las aves se mezclen con los animales de cría.
Vacunar todos los animales periódicamente contra la fiebre porcina clásica (en la zona libre de esta enfermedad no es necesario)
Elaborar un buen programa de control de parásitos internos y externos.
Mantener vigilancia estricta y permanente para detectar animales enfermos los que se deben aislar inmediatamente y recurrir lo antes posible a un veterinario¨.