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Amadísimos hermanos y hermanas:
La misión evangelizadora de la Iglesia es esencialmente el anuncio del amor, de la misericordia y del perdón de Dios, revelados a los hombres mediante la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. Es la proclamación de la gozosa noticia de que Dios nos ama y quiere que estemos todos unidos en su amor misericordioso, perdonándonos y pidiéndonos que perdonemos a los demás, incluso las ofensas mas graves.
He aquí, pues una síntesis de los contenidos fundamentales de la Jornada mundial de las misiones, que celebraremos hoy domingo 20 de octubre, dedicada al estimulante tema: "La misión es anuncio de perdón", la misión constituye nuestra respuesta al supremo mandato de Jesús: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado".
Al inicio del tercer milenio cristiano se impone con mayor urgencia el deber de la misión, porque, "el numero de los que aun no conocen a Cristo ni forman parte de la Iglesia aumenta constantemente. Para esta humanidad inmensa, tan amada por el Padre que por ella envío a su propio Hijo, es patente la urgencia de la misión".
Sólo el amor de Dios, capaz de hermanar a los hombres de toda raza y cultura, podrá hacer que desaparezcan las dolorosas divisiones, los contrastes ideológicos, las desigualdades económicas y los violentos atropellos que oprimen todavía a la humanidad.
La Iglesia, recordando las palabras del Señor: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre Celestial", comprende cada vez mejor que su misión no tendría sentido si no condujera a la plenitud de la existencia cristiana, es decir, a la perfección del amor y de la santidad.
Contemplando la cruz aprendemos a vivir en la humildad y en el perdón, en la paz y en la comunión. Cristo resucitado da a sus discípulos la paz. La Iglesia, fiel al mandato de su Señor, sigue proclamando y difundiendo la paz. Mediante la evangelización, los creyentes ayudan a los hombres a reconocerse hermanos y, como peregrinos en la tierra, aunque por sendas diversas, todos encaminados hacia la patria común que Dios no cesa de señalarnos a través de caminos que solo el conoce. El camino real de la misión es el dialogo sincero. El dialogo lleva a hablar al otro con estima y comprensión, afirmando los principios en que se cree y anunciando con amor las verdades mas profundas de la fe, que son alegría, esperanza y sentido de la existencia.
La Jornada mundial de las misiones, verdadera fiesta de la misión, nos ayuda a descubrir mejor el valor de nuestra vocación personal y comunitaria. Asimismo, nos estimula a ir en ayuda de los "hermanos mas pequeños" a través de los misioneros esparcidos por todo el mundo. Esta es la tarea de las Obras misionales pontificias, que desde siempre sirven a la misión de la Iglesia, haciendo que no falte a los mas pequeños quien les comparta el pan de la Palabra y siga llevándoles el don del amor inagotable que brota del corazón mismo del Salvador.
Envío de corazón la bendición apostólica, como prenda de la constante protección del Señor, a todos los misioneros y misioneras esparcidos por el mundo, a todos los que les acompañan con la oración y la ayuda fraterna, así como a las comunidades cristianas de antigua y nueva fundación Dios te bendice por solidarizarte con la obra Pro-Fe de la Iglesia Católica, en bien de tus hermanos mas necesitados. |