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EDITORIAL
Madre Teresa
La Iglesia Católica designará beata a Agnes Gonxha Bojaxhiu, mejor conocida como la Madre Teresa de Calcuta, aquella monja albanesa que dio todo para ayudar a los desposeídos y brindarles un alivio al sufrimiento, en medio de tanta pobreza.
La India, un país enteramente hinduista y politeísta, cobija a unos 30 millones de fieles cristianos. Empero, la Madre Teresa no le importó credo, grupo social o étnico para rescatar de la miseria a niños, mujeres y ancianos, considerados como “intocables” (parias) por una cultura milenaria.
En el año 1948, la Madre Teresa adquirió la ciudadanía hindú. A los 18 años de edad, la Madre Teresa ingresó a la Orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto en Irlanda. Recibió su formación religiosa en Dublín, Irlanda y en Dardjiling, India. En el año 1931, la Madre Teresa tomó el nombre de Teresa en honor a una monja francesa, Therese Martin quien fue canonizada en 1927 con el título de Santa Therese de Lisieux.
La Madre Teresa, al igual que otros héroes de la fe cristiana, estimularon la ayuda social a los necesitados. La bondad con que atendía a los marginados era palpable, incluso hasta mereció el respeto de las autoridades hindúes y de la comunidad internacional.
Fundó una congregación llamada las Misioneras de la Caridad. Su trabajo inicial fue el de enseñar a leer a los niños pobres de la calle. En el año 1950, empezó a ayudar a las personas enfermas de lepra.
Para muchos panameños, la humildad de la Madre Teresa era tal que cuando vino a nuestro país, hace tres décadas, sólo cargaba un simple pañuelo con sus meras pertenencias.
La monja de La Caridad pedía siempre una actitud de humildad para con los otros: “No es tanto lo que hacemos cuanto el amor que ponemos en lo que hacemos lo que agrada a Dios. Juntos construyamos una cadena de amor alrededor del mundo.
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PUNTO CRITICO |
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