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Pide auxilo Club del Ciego

Enrique Watts Ríos
Colón / EPASA
La realidad económica apretada por la que atraviesa el Club de Ciegos de Colón los ha llevado a pedir auxilio para poder sostener esta organización de la cual se benefician once no videntes directamente y otros 27 que no habitan en el lugar pero dependen del mismo. Carlos Antonio Clock, presidente del Club de ciegos explica la realidad actual que atraviesan e indica que necesitan ayuda de la comunidad, autoridades y empresa privada para mantener y no dejar de perder algo que por tantos años han luchado. Las donaciones que actualmente reciben dice Clock, apenas le alcanza para lo esencial, pero agradecen el gesto de la Zona Libre de Colón, el Ministerio de la Familia, el Municipio, la Curia y empresas como Motta y casa Bees que nunca les ha fallado con su cooperación, así como la alimentación de la que siempre está pendiente Abelardo Antonío. En el edificio de dos plantas, en cuya parte superior no se ha podido habilitar los talleres que desean para la enseñanza de cursos a los ciegos. La cooperación y cuidado por parte de los vecinos del sector es casi nula ya que parece no interesarles con la suerte de estos no videntes, a quienes no le han hurtado de sus instalaciones todos los cristales de las ventanas. Pero como los explica Don Carlos, se hace necesario que la comunidad se interese más en el no vidente, porque ellos pueden aportar al desarrollo como todo ciudadano normal, pero requieren de una mano para levantar el club de ciegos. Diversas actividades pueden emprender los no videntes laborando en sectores, solo una oportunidad hace falta para que estos puedan demostrar que no son una carga para la sociedad y que son tan útiles como cualquier persona con deseos de superación. Actualmente la prueba de esto es el curso que se dicta en la parte superior para la confección de hamacas, correas y otros artículos, clases que son impartidas por un no vidente a sus compañeros. La profesora Clementina Cardín, es la tesorera del Club de Ciegos y manifiesta que si presentan problemas económicos y otras dificultades, pero la ayuda de Dios hace posible que se continúe con la labor y pode mantenerse. Indicó que hace dos semanas realizaron un bingo para recaudar fondos, con esto se logró algún recurso que es importante para sostener la fundación fundada en 1965. En los cursos que se dicta el instructor Arístoteles Quiel dice que sus compañeros están avanzando considerablemente y asimilan las enseñanzas y esperan culminar el curso Quiel considera que esto es beneficioso, porque mantiene a los no videntes lejos del ocio.
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