Las autoridades de investigación tanto de Salud como del Ministerio Público, deben esclarecer de una vez por todas lo sucedido con los medicamentos preparados en el Laboratorio de la Caja de Seguro Social.
En la población existe un gran temor. Pocos son los que asisten a las instalaciones del Complejo Hospitalario del Seguro Social. La gente ha perdido confianza en esa entidad de salud.
Cada día aumenta el número de afectados por un síndrome mortal que ya ha cobrado la vida de 22 panameños. Al mismo tiempo existen todavía una serie de interrogantes, que no han sido aclaradas.
Cuando se tenían sospechas del medicamento Lisinopril, de inmediato se conoció cuál era el distribuidor local y laboratorio fabricante. Aquí todavía se desconocen quiénes suministraron la materia prima y si éste era uno de los proveedores tradicionales del Seguro Social.
Al mismo tiempo sorprende que al sector privado se le exijan toda clase de estudios y registros para introducir un producto en el mercado local, pero en cambio el propio Estado se exime de esos pasos.
De igual modo, ahora todo el mundo cuestiona las pésimas condiciones en que se encontraba el Laboratorio de Producción de Medicamentos. ¿Hubo que esperar tantos muertos para descubrir algo que ya se venía advirtiendo desde el año 2002?.
Es hora de exigir responsabilidades, es lo menos que se merecen esos panameños humildes que fueron a buscar mejoría a una enfermedad y se encontraron fue con la muerte.