Según informan las encuestas oficiales, se espera que el próximo 22 de octubre los panameños aprobarán por amplio margen la ampliación del Canal Interoceánico. Tal como destacó un sondeo realizado por la página web del diario Panamá América, cerca del 70% de los consultados afirman que votarán a favor de la ampliación, pues se cree ayudará a la creación de puestos de trabajo en el Istmo.
Este eslogan de la campaña del "SÍ" ha sido determinante para su elevado apoyo. Por supuesto, se estima que hay un alto nivel de desempleo, pese a que el Gobierno de turno lo niega, que rondaría por el 20% (incluyendo la mano informal).
Épica fue la declaración de un alto funcionario del Canal que dijo que se crearían más de 240, 000 empleos, directos e indirectos, por la construcción de las nuevas esclusas, pero posteriormente aclaró que sólo 7, 000 plazas laborales se establecerían durante la ampliación.
Sin embargo, el argumento puede convertirse en un factor peligroso, pues cuando todos aquellas personas, en su mayoría jóvenes, se les diga que no habrá plazas de empleos en la Autoridad del Canal (ACP), el disgusto y la frustración será tal que causará la total pérdida de credibilidad.
¿Qué pasará en enero de 2007 cuando miles de personas acudan al INADEH y a la ACP para exigir un puesto laboral?
Saben estimados lectores, así nacen los ciudadanos frustrados, futuros votantes con sed de venganza contra los políticos tradicionales. Estos electores disgustados cuando llegan las elecciones, deciden respaldar a candidatos oportunistas con mentalidad extremista, de "ideas nuevas y radicales" que venderán el Cielo y la Tierra para acceder al poder aprovechando la rabia de los ciudadanos que creyeron que la campaña del "SÍ" les brindaría un empleo.
Panamá va rumbo a ese destino. Otros países del mundo pasaron por ese trauma. Cuando Alemania cayó en la depresión de 1929, los germanos se cansaron de los políticos oligarcas y llegaron al extremo de apoyar a Adolfo Hitler y a los "Nazis".
También pasó lo mismo en 1999 en Venezuela. Los "vales" prefirieron respaldar al militar golpista Hugo Chávez, con su discurso nacionalista y bolivariano, para darle raya a los partidos políticos de antaño.
Ese es el detalle: un ciudadano frustrado respaldará la formación de un gobierno autoritario en situaciones desesperadas, debido al hambre, la pobreza y el desempleo.
¿Qué pasará en el año 2009, cuando tengamos que elegir a un nuevo presidente? De seguro surgirán nuevas fuerzas nacionalistas en el Istmo que verán la oportunidad para planear la toma del poder.
Pensará que hablo de FRENADESO o la izquierda radical. Nada de eso. Ellos quizás serán más aceptables que los impredecibles dirigentes políticos que aparecerán en el futuro, tras el referendo canalero.