Cinco iglesias de Bagdad fueron blanco de una serie de ataques simultáneos que no ocasionaron víctimas pero que han impactado a la minoría cristiana, mientras que la ciudad rebelde de Faluya seguía rodadada por el ejército estadounidense y las fuerzas gubernamentales iraquíes.
Varias bombas artesanales explotaron cerca de cinco iglesias de la capital iraquí, ocasionando importantes daños en los edificios. Uno de ellos quedó totalmente destruido por el fuego, aunque no hubo víctimas. Un poco más tarde, un obús de mortero cayó en el estacionamiento de un hotel situado a la iglesia anglicana .