Ya se encuentra en marcha la campaña de la cinta rosada (sobre el cáncer de mamas en las mujeres) y la cinta celeste (sobre el cáncer de próstata en varones), con el propósito de concienciar a la población sobre los elevados riesgos que enfrentan con estas dos letales variedades del cáncer.
Más de mil tumores de próstata y más de 500 de mamas son diagnosticados anualmente. En la última década, la incidencia de ambos tipos de cáncer ha aumentado un 61% por igual.
Entre 250 y 300 varones mueren también cada año por culpa del cáncer de próstata, cifra que para las mujeres que padecen este mal en sus mamas representa entre 150 y 200 defunciones.
La clave para detener este mal en cualquiera de sus tipos es realizarse exámenes periódicos. Sin embargo, aún existe el problema -en el caso de los hombres maduros- de los temores y tabús en relación al exámen de detección del cáncer de próstata; y del descuido en cuanto a las mujeres en edad de riesgo.
Ambas son enfermedades cuya incidencia está relacionada íntimamente con la edad. Se recomienda que los varones se comiencen a chequear la próstata desde los 40 años. De igual modo, el 77% de los casos de cáncer de mama se producen en mujeres de 50 años o más.
La campaña de las cintas rosada y celeste, auspiciadas por el despacho de la primera dama, diversas entidades estatales y apoyada por la empresa privada, es una excelente y necesaria iniciativa para reducir las estadísticas de dos de las principales causas de muerte prevenible en el país.
Sin embargo, la decisión de prolongar nuestras vidas mejorar su calidad depende de nosotros. Es una toma de conciencia que debe inculcarse desde mucho antes e entrar en las edades de riesgo.