CRITICA EN LINEA 

 

S E C C I O N E S

EPASA EN LINEA

PANAMA AMERICA

DIAaDIA EN LINEA

REVISTA SIETE!


primera plana

portada

al cierre

nacional

política

opinión

el pueblo habla

provincias

deportes

el mundo

viva

sucesos

 

CRITICA
 
COMENTARIO
  OPINIÓN


Luciérnagas de luces rojas

Luis Alberto Chamoro B. | Periodista

Nadie me había dicho que no existían, pero yo las veía cuando era un niño. En la calle 31 de Calidonia, en el centro de la ciudad, no había tanto monte como en la casa de mi abuela Mima en El Espino de San Carlos, pero estos bichos salían por todos lados.

Lo curioso de estas luciérnagas, además de su intensa luz roja, era lo poco que se movían. Era tan raro verlas en la oscuridad de los zaguanes del viejo caserón de madera donde crecí, que hasta el sol de hoy me ha llamado la atención no verlas más. ¿Se habrán extinguido?

Una de las características de estos bichos de la oscuridad es que tenían dueño. Cuando era pequeño, no entendía cómo se posaban en las manos de personas que estaban de cuclillas en esos zaguanes, hasta que capturé una verdadera en la finca de mis abuelos. Allí descubrí que su luz no es roja, sino verde o casi amarilla. También supe que eran libres y podían moverse a gran velocidad.

Los años me explicaron que las luciérnagas de Calidonia eran cigarrillos de "canyac" o marihuana, la hierba que volvía locos a los más grandes del barrio. Ahora, ya entiendo por qué un vecino siempre andaba gritando como un demente y salía corriendo desnudo por la calle.

La droga ha destruido hogares. Ha enviado a la calle y, prácticamente a los basureros, a amigos y hasta conocidos nuestros, pero no solamente de Calidonia, también de Estados Unidos. Allí está el caso de Whitney Houston y el Príncipe de los Mendigos, el colega Guillermo Descalzi, uno de los mejores periodistas del mundo e inspiración cuando inicié estudios. Ellos cayeron y se rehabilitaron.

Es verdad que las luciérnagas de luces rojas ya no se ven, pero blanca nieve sí está entre nosotros. La maldita nieve cae en los barrios pobres y con mayor fuerza donde tienen más plata para comprarla.

Ojalá podamos cambiar el clima para que deje de nevar en este país tropical. Sólo así, y con la ayuda de Dios, podemos salvar a la juventud.



OTROS TITULARES

Derrota para Pinochet

Sin embargo, mi idea del turismo es parranda

Luciérnagas de luces rojas

Blanco

Buzón de los lectores

Por comerse "el cuento del tío"

Cáncer

 


 

  





linea
linea gris
 

   copyright © 1995-2009, CRITICA EN LINEA
todos los derechos reservados