La Asamblea Nacional de Diputados debe aprobar antes de fin de mes las reformas al Reglamento Interno, que busca reducir las prerrogativas que gozan los miembros del Organo Legislativo. Lo ideal sería que funcionarios con altísimos salarios no fueran beneficiarios de exoneraciones ni que recibieran pagos adicionales por sesiones extraordinarias.
Con sueldos y viáticos que alcanzan los 7, 000 dólares, los diputados deberían sentirse satisfechos y no tratar de mantener privilegios que generan rechazo en el resto de los panameños que apenas ganan para mantener una familia y no gozan de derechos para adquirir autos exonerados de impuestos ni para viajar con pasaporte diplomático.
Lo cierto es que ese tipo de beneficios no debieran existir para los diputados ni para otros altos cargos del Organo Judicial y del Ministerio Público, que ganan salarios exorbitantes.
La nueva Asamblea y el resto de los funcionarios que gozan de prerrogativas debe entender que estamos en épocas de cambio y que no pueden insistir en mantener beneficios que representan un bofetón para el común de los panameños de a pie.
Hay que reconocer que las reformas en la Asamblea de reducir el número de autos exonerados y limitar los beneficiarios de los pasaportes diplomáticos, son pequeños avances para mejorar un poco la mala imagen de los diputados, pero se pudo hacer más.
Lo que resta ahora es que las autoridades de Aduanas pidan prisión para aquellos diputados que sean sorprendidos negociando con particulares sus exoneraciones, para meterse en el bolsillo varios miles de dólares en perjuicio del Fisco Nacional.