Naciones Unidas - El tema de este año para el Día Internacional de las Personas de Edad, "Personas de Edad en una Sociedad Intergeneracional" es un reconocimiento a la importancia del rol que las personas de edad cumplen en sus familias, comunidades y sociedades. En este décimo aniversario del Año Internacional de la Familia, es también un reconocimiento en el que la juventud de hoy, que constituye el mayor grupo de gente joven, serán las personas de edad del 2050 y conformarán el grupo más grandes de personas de edad de todos los tiempos.
En muchos lugares todavía jóvenes y adultos mayores no tienen una participación activa en sus sociedades, y la significativa contribución que ellos podrían aportar para el desarrollo de las sociedades, es frecuentemente ignorada. Las personas de edad padecen por los estereotipos obsoletos que los describen como frágiles y necesitados de cuidado. No se toma en cuenta que muchas personas mayores, lejos de recibir protección, actualmente brindan cuidado a otros, como los abuelos que cuidan de sus nietos mientras sus padres trabajan. En algunos lugares, especialmente en el mundo en desarrollo, lo que eran medidas temporales se han convertido en casos permanentes; la "generación media" de los padres está ausente, emigraron en búsqueda de empleos, o murieron como resultado del VIH/SIDA u otras enfermedades.
Las poblaciones de los países en desarrollo envejecerán con mayor rapidez en el próximo siglo, ya que aquellos países poseen limitados recursos económicos para hacer frente al envejecimiento de sus sociedades. El desafío será asegurarse que aquellos países no experimenten el envejecimiento de sus sociedades como una carga, sino que extraigan de ello un valor agregado y oportunidades para el desarrollo a través de la ocupación activa de la población de edad. En otras palabras, el desafío será ayudar a aquellos países a construir una sociedad intergeneracional.
La Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, reunida hace dos años en Madrid, marcó un giro en nuestro pensamiento. Ella reconoció al envejecimiento como un fenómeno global y apoyó su inclusión en el desarrollo de la agenda internacional. Entre sus muchas recomendaciones, el Plan de Acción de Madrid alentó a los gobiernos a revisar sus políticas para asegurar la equidad generacional, y a promover la idea de apoyo mutuo y solidaridad entre generaciones como elementos clave del desarrollo social.