El cadáver de la niña panameña Daniela Vargas presentaba múltiples heridas de puñal. Su madre Graciela McLaughlin dijo ayer en Bogotá, que en medio del dolor, estaba contenta porque aunque esté muerta, la tenía consigo.
Como si el drama no fuera ya estremecedor, su gemela Angelina está inconsolable. "Ella cree que está viva, que algún día va a regresar".
Su tío abuelo Ronald McLaughlin, radico en Panamá, dijo a "Crítica" que sentía odio por aquellos que la asesinaron.