Más de cuarenta personas murieron, entre ellas al menos dos soldados estadounidenses, y casi 200 resultaron heridas en tres atentados perpetrados en la capital iraquí.
El ataque más sangriento sacudió el barrio de Hay al-Amil, donde segó la vida de 37 personas y causó heridas a 127.
Decenas de vecinos habían acudido, a petición de las autoridades civiles, a la inauguración de una estación de bombeo cuando varios proyectiles lanzados con un lanzagranadas RPG impactaron en el lugar donde se celebraba el acto. Horas antes, un coche bomba estalló frente a un complejo gubernamental, en el distrito de Abu.