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EDITORIAL
Vistas presupuestarias
Hoy se inician las vistas presupuestarias, es decir, esos episodios de confusa discusión entre legisladores y funcionarios del Órgano Ejecutivo y el Órgano Judicial tendientes a establecer cuánto dinero se podrá cobrar y cuánto gastar durante el año fiscal 2003.
En una democracia saludable existe una parte del Gobierno, el Ejecutivo, que propone al Legislativo un Presupuesto de los ingresos y gastos de todas las entidades estatales, incluyendo el Organo Judicial y la Asamblea Legislativa. Los legisladores analizan el documento, y sientan en el banquillo de las confesiones a todos los ministros, directores y administradores del Estado para que justifiquen las cifras que están en la propuesta. Algunos piden más de lo que ahí está plasmado, y la mayoría sale con menos.
Porque una de las misiones del Legislativo es hacer los recortes necesarios al anteproyecto, de manera que no se lesione la economía nacional cuando, por ejemplo, se dispone gastar mucho más dinero del que puede entrar a las arcas estatales.
Hay ocasiones cuando ese fenómeno es aceptable (que el Gobierno gaste más dinero del que es capaz de hacer ingresar en sus cuentas), pero los riesgos son muy altos. En crisis como la que ocasiona una guerra, por ejemplo, cuando la empresa privada se ve incapacitada de hacer girar la rueda económica del país, es el Gobierno el que tira dinero a la calle para que la depresión no termine por aniquilar a todos. A eso se le conoce como Presupuesto Deficitario.
También está el otro extremo, cuando la abundancia hace que el sector privado navegue solo y genere todos los empleos necesarios para hacer circular el dinero suficiente que despierta la economía. En esos casos, el Gobierno hace mutis y constriñe su gasto al máximo, dedicándose a recabar impuestos.
¿Algo de esto está en el panorama con el Presupuesto General del Estado que hoy inicia sus vistas en la Asamblea? El año pasado el Presupuesto fue rechazado en la Asamblea porque, según la oposición política -que controlaba el Órgano Legislativo- no era realista y disponía gastos sin tener el respaldo efectivo en ingresos verdaderos. Y parece que no se equivocaban, pues durante este año el Gobierno se vio obligado a decretar un recorte del Gasto Público, ya que los ingresos que tenían previstos nunca se dieron.
La diferencia es que ahora el Gobierno controla la Asamblea, y el Presupuesto -no importa su diseño- sería aprobado sin mayores problemas.
Esta vez, el Ejecutivo presentó un Presupuesto General del Estado por un monto de B/.5,290 millones, mil 132 millones de dólares menos que el año pasado; algo histórico, pues nunca un Gobierno había presentado un programa anual de ingresos y gastos menor que el del período anterior.
Hay quienes creen que esta sea una buena señal, y los buenos tiempos están a la vuelta de la esquina, donde el Gobierno espera para tener dinero, y repartirlo a manos llenas.
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PUNTO CRITICO |
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