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EDITORIAL
Transporte en Panamá Oeste
Lo de ayer en Panamá Oeste no tiene nombre, pero sí tiene culpables. Fue un caos total no visto. Más de 100 mil personas desorientadas. Los ciudadanos se aglomeraban en las paradas y las calles para esperar el autobús que nunca los llevó a sus trabajos y colegios, ni a los hospitales, donde recibirían atención médica.
De manera irresponsable se bloquearon la vía Interamericana y la autopista Arraiján-La Chorrera, violentando acuerdos internacionales, que obligan a Panamá a mantener el tránsito permanente por esa carretera.
La grave situación del transporte colectivo tiene culpables. Uno de esos culpables son todos los gobiernos, que por años han permitido que los transportistas hagan lo que les viene en gana, sin importar lo que le sucede al usuario.
Aparte del paternalismo hacia los transportistas, se debe entender que Arraiján y La Chorrera no son los mismos pueblitos de hace 15 años atrás. Esos distritos han crecido tanto, que tienen una población que supera al número de habitantes de algunas provincias.
El problema está claro. Hay un pésimo servicio de transporte y ello da lugar a los llamados "piratas", que no son más que una respuesta improvisada a los actuales esquemas de servicio que reciben los residentes de Panamá Oeste.
El tira y jala no se acaba. Los transportistas quieren desaparecer la competencia desleal, pero mientras tanto ¿qué hacen para mejorar el servicio? Aparentemente nada, porque la crisis sigue igual.
El gobierno tal vez hizo su parte en ofrecer préstamos para compra y mejoras de las flotas, pero el dilema es que mucha gente sigue buscando los piratas, póngase donde se pongan.
La solución no se consigue con cierre de vías, ni tampoco con métodos de represión. Quizás la clase transportistas no ha podido sacar provecho para analizar por qué la gente del Oeste busca un medio alterno.
Tal vez si se aplicarán esquemas de servicio reales como salir con prontitud de la terminal, sin hacer esperar más de una hora a los pasajeros, las cosas mejorarían para bien.
Recordemos que el ciudadano viene a trabajar y, después de completada su jornada, su deseo es llegar a casa, pero temprano. Lo sucedido ayer no tiene nombre y no debe repetirse. Los transportistas deben respetar al usuario y la mejor respuesta para contrarrestar a los piratas, es brindar un servicio eficiente y económico.
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PUNTO CRITICO |
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