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Un total de 33 personas, entre ellas 28 fieles, tres paramilitares y dos asaltantes, murieron en el ataque lanzado el pasado martes contra un templo hindú de Gandhinagar (oeste de India), precisó el ministro regional de Salud, S.K. Nanda.
India acusó a Pakistán por el ataque. Dos presuntos terroristas fueron abatidos en el recinto del templo Akshardham, durante el asalto de las fuerzas especiales. Además, tres miembros de los comandos indios murieron en la operación.
Dos hombres armados penetraron el pasado martes por la tarde en el complejo religioso de una rica secta hindú de Gujarat y mataron con armas automáticas y granadas a por lo menos 28 fieles, entre ellos 19 hombres, 5 mujeres y 4 niños.
Comandos de elite tomaron ayer por asalto las instalaciones del complejo de edificios del templo Swaminarayan, y mataron a dos pistoleros que, horas antes, habían asesinado a los feligreses, dijeron las autoridades de la India.
Los atacantes habían eludido a las fuerzas del gobierno durante casi 14 horas, devolviendo el fuego y lanzando granadas de mano, en el complejo de edificios del templo, dijo K.N. Nityanand, principal funcionario de seguridad del estado de Gujarat, en el oeste de la India. Dos agentes de policía y un comando de la Guardia Nacional de Seguridad murieron durante el operativo, dijo Nityanand.
El viceprimer ministro Lal K. Advani, hablando con la prensa en Ghandinagar, acusó a Pakistán de haber ordenado el ataque contra el templo. La televisión presentó cuerpos ensangrentados, entre ellos los de policías y sacerdotes, sacados en camillas del principal templo de Swaminarayan. Muchos heridos salían tambaleándose, con las ropas manchadas de sangre. |