El nuevo jefe de la Policía tiene algo más de 15 días en el cargo y la situación de la criminalidad sigue aumentando. Asesinatos en cualquier lugar, balaceras, asaltos y otros delitos son cometidos a toda hora del día.
La promesa de Seguridad Integral hecha por el mandatario Martín Torrijos no se está cumpliendo. Más que nombres rimbombantes para operativos y cambio de figuras, la ciudadanía reclama algo sencillo: que pueda salir a las calles sin temor a ser víctima de los delincuentes.
El director de la Policía puede asistir a todas las ceremonias habidas y por haber de cambio de mando en las distintas zonas de la Fuerza Pública, pero eso no resuelve nada.
La mayor vigilancia que se prometió no se nota. Sólo en los primeros días se apreció la presencia masiva de uniformados en las calles, pero luego las cosas volvieron a ser como antes.
Existe una realidad: la delincuencia le está ganando por calle las calles a los uniformados. Pero también es verdad que el fracaso no sólo se debe atribuir al jefe civil. En la Policía hay comisionados, mayores, capitanes y otros oficiales con amplia experiencia, que pareciera que no están aportando lo mejor de sus esfuerzos.
Todo indica que existe un problema de liderazgo dentro de la Policía Nacional y de esa forma, la institución no podrá hacerle frente al hampa.
Desde el director hasta el último uniformado, deben entender que la ciudadanía que paga sus salarios está reclamando mayor seguridad y ustedes no se la están dando. Ya la gente está cansada de promesas y análisis, lo que quiere es vigilancia para prevenir la comisión de los delitos.
La hora de los cuentos terminó, es el momento de ponerse a trabajar.