Rivalidades políticas, corrupción generalizada e inmovilismo de autoridades locales y nacionales retrasan el suministro de ayuda internacional a Gonaives tras la devastación dejada por la tormenta tropical Jeanne.
En un país desorganizado, el más pobre del continente americano, los responsables de las ONG y de organismos internacionales están librados a su suerte y se quejan de la falta de iniciativa y rapidez de la administración haitiana.
Los conflictos políticos internos se tornan un contratiempo para concretar la llegada de auxilio humanitario a los territorios, tras una tormenta que dejó más de un millar de muertos y más de 1.250 desaparecidos.
El responsable haitiano de los servicios de urgencias en los hospitales públicos departamentales, Philippe Desmangles, acusó al alcalde de Gonaives y al representante del gobierno interino, de retrasar la instalación de un hospital de campaña.
"Queremos instalar un hospital de campaña pero no tenemos un terreno, las autoridades locales no cesan en su disputa", denunció el médico Desmangles.
En esta ciudad de 250.000 habitantes, sólo cuatro centros médicos instalados por la comunidad internacional están en servicio. Esos centros están totalmente desbordados por la afluencia de heridos y atienden a los más graves.
Desde hace cuatro días, osamentas de vacas permanecen al sol en una de las calles más transitadas, cerca de donde los transeúntes caminan descalzos sobre aguas estancadas y se cubren la nariz para protegerse de la pestilencia.
Numerosos vehículos averiados, accidentados o volcados perturban la circulación y obstruyen la canalización del agua.
"Pedimos que la dirección de obras públicas entregue el material para la limpieza", pidió Eric Mouillefarine, coordinador de ayuda humanitaria en Gonaives.
Mouillefarine se mostró menos crítico de los actores políticos pero se quejó sobre todo la falta de medios de la administración haitiana en un país considerado el más pobre de todo el continente americano.
"El dinero prometido por el gobierno para el fondo de urgencia no arribó, ni un centavo", protestó el funcionario de la Naciones Unidas.
"La distribución de la ayuda está perturbada por la política", denunció.