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CONSULTORIO MEDICO
El agotamiento
por calor y el golpe de calor

Dr. Hiller
Estimado
Dr. Hiller: el mes que viene nuestra familia se va a mudar de
Spokane, en el Estado de Washington, a Las Vegas, en Nevada.
Estoy muy preocupada por el calor, en especial desde que mi madre,
que es muy mayor, y mi hijo, que tiene quince años, sufrieron
sendos agotamientos por calor el verano pasado durante un viaje
por el sur de California. ¿Qué diferencia hay entre
el agotamiento por calor y el golpe de calor? ¿Cómo
pueden evitarse? - M. Horton, Spokane. Washington.
Estimado lector: La diferencia más importante entre
el agotamiento por calor y el golpe de calor estriba en su distinta
gravedad. Así como es muy importante tratar el golpe de
calor cuanto antes para prevenir que se desarrolle hasta convertirse
en enfermedad, aquellos que sufren un golpe de calor necesitan
ayuda médica con carácter urgente. Las enfermedades
relacionadas con el calor pueden atacar a cualquier persona aunque
hay determinados grupos como pueden ser los mayores, los niños,
los obesos, los enfermos, que son particularmente susceptibles
de padecerlas. El alcohol, el consumo de drogas, la ingestión
inadecuada de líquidos, y el ejercicio aumenta el riesgo
de sufrir este tipo de problemas derivados del calor incluso
en adultos jóvenes y sanos.
Incluso bajo multitud de circunstancias, la temperatura interna
de nuestro organismo permanece relativamente estable a pesar
de la temperatura ambiente que nos rodee. Para mantener esta
temperatura, nuestro cuerpo está continuamente equilibrando
la pérdida de calor con la ganancia de calor. Por lo tanto,
cuando hace frío nuestro organismo intentará generar
calor y conservarlo, pero cuando hace calor nuestro organismo
se desprende del exceso de calor.
Para liberar ese calor, el cuerpo humano en primer lugar debe
transferirlo al exterior. Cierta cantidad de calor puede ser
conducida a través de los tejidos del cuerpo hacia la
superficie de la piel. El exceso de grasa obstaculiza este proceso,
es por ello por lo que las personas obesas están en situación
de riesgo respecto a las enfermedades derivadas del calor. El
calor también es transportado a la piel a través
de la sangre. Para prevenir el calor corporal, el cerebro puede
aumentar el flujo sanguíneo hacia la piel en un 800%.
Una vez que el calor ha alcanzado la piel, puede disiparse
en el aire o evaporarse al entrar en contacto directo con un
objeto frío, como puede ser una compresa empapada en agua
fría. Esto puede significar que no se controla adecuadamente
la temperatura interna del cuerpo, por lo que el cerebro multiplicará
la sensación de humedad, la cual enfriará el cuerpo
expulsando el calor a través de la piel al evaporarse
el sudor.
Los efectos que sobre la salud tiene un calor excesivo oscilan
entre las molestias leves y la muerte, y el mismo proceso que
enfría el organismo puede exacerbar los problemas derivados
del calor. Por ejemplo, una sudoración excesiva puede
ocasionar deshidratación y una deficiencia de sal y la
concentración de sangre en la piel disminuye la cantidad
de sangre disponible para los músculos y demás
órganos.
El golpe de calor, la consecuencia más grave de exponerse
a altas temperaturas, sucede cuando el organismo no puede mantener
la temperatura interna dentro de unos límites seguros.
A veces puede ir predecido por indicios de agotamiento por calor.
Las personas que sufren agotamiento por calor tienen, por lo
general, una temperatura interna normal o ligeramente superior
y normalmente sudan mucho y quizás muestren signos de
enrojecimiento facial o manchas en la cara provocadas por el
calor. Puede que también padezcan mareos, dolores de cabeza
y debilidad. Las personas que sufran de agotamiento por calor
debe beber líquidos y trasladarse a un lugar frío
o cuando menos a la sombra. Con esas mínimas precauciones,
se sienten mejor al cabo de unas pocas horas y por lo general
se recuperan sin sentir ninguna consecuencia posterior. Si no
se trata a tiempo el agotamiento por calor puede degenerar en
un golpe de calor.
Un golpe de calor se produce al fallar los esfuerzos por regular
la temperatura interna del cuerpo dentro de límites seguros,
es entonces cuando la temperatura corporal se eleva por encima
de los 42º. Los que sufren un golpe de calor pueden mostrar
estados de alteración mental que pueden ir desde la confusión
o la irritabilidad hasta la inconsciencia. Al igual que ocurre
con el agotamiento por calor, los que padecen un golpe de calor
también sufren de náuseas, dolores de cabeza y
fatiga. Aunque la sequedad en la piel es común en el golpe
de calor, algunas personas pueden tener una sudoración
constante durante un ataque de este tipo, es el caso de los atletas,
por ejemplo.
El golpe de calor es extremadamente peligroso y cerca del
10% de los que lo padecen fallecen. Las complicaciones potenciales
son numerosas: inflamación cerebral, ataques, afecciones
hepáticas y renales, latido irregular y problemas respiratorios.
Las víctimas del golpe de calor deben ser llevadas a un
hospital inmediatamente. Mientras tanto, y si es posible, deben
ser trasladados a un lugar fresco donde se les quitará
cualquier tipo de prenda opresiva que lleven, así como
deben ser rociados con agua fría, o se les aplicará
compresas heladas, o serán puestos en corrientes de aire
frío o bañados en agua fría.
Las enfermedades relacionadas con el calor se producen con
mayor frecuencia cuando personas que no están acostumbradas
se exponen a temperaturas muy elevadas o cuando se está
realizando una actividad de gran derroche físico en medio
de una temperatura ambiente sofocante. Durante las llamadas olas
de calor puede producirse, lo que se denomina "un golpe
de calor clásico" en proporciones epidémicas.
Los muy mayores o los niños y cuantas personas sean médicamente
vulnerables tienen más dificultades para regular la temperatura
corporal y quizás sucumban al calor a pesar de que su
nivel de actividad sea el de siempre. Los jóvenes, los
adultos sanos y los adolescentes rara vez padecen un golpe de
calor a menos que estén desarrollando una enérgica
actividad física en medio de un gran calor ambiental.
El golpe de calor clásico suele comenzar lentamente. Poco
después, tiene lugar el golpe de calor en sí, generalmente
se detiene la sudoración y disminuye en gran medida, dejando
la piel caliente y seca.
El ejercicio muscular aumentar el nivel de calor que el cuerpo
puede soportar, dificultando así la regulación
de la temperatura corporal. Sólo el 25% de la energía
utilizada en la actividad muscular produce trabajo; el 75% restante
se pierde en calor. Durante la práctica extenuante de
ejercicio físico, los músculos pueden producir
15 veces más calor que en períodos normales. Este
fenómeno puede aumentar el riesgo de padecer un golpe
de calor por el ejercicio muscular desarrollado, y puede afectar
a personas que a pesar de estar sanas pueden sufrirlo debido
a sus profesiones, tal es el caso de los bomberos, los trabajadores
de la construcción o los atletas. En el golpe de calor
derivado del ejercicio muscular, los síntomas pueden desarrollarse
rápidamente, y la piel de las víctimas normalmente
está húmeda más que seca.
El calor puede ocasionar efectos inadvertidos para la salud.
Los enfermos quizá experimenten un empeoramiento de las
molestias preexistentes al ataque de calor, incluso aunque no
se presente ninguna evidencia de padecer una enfermedad relacionada
con el calor, lo cual contribuye sin ninguna duda a aumentar
el número de muertes durante las olas de calor. Además
algunas consecuencias del calor que parecen no tener importancia
-como la pérdida momentánea de fuerza y reflejos;
distracción debido a las molestias; y disminución
de la capacidad de agarrar objetos de la mano debido a la sudoración
- pueden dificultar la capacidad laboral y aumentar el riesgo
de accidentes y lesiones laborales. Unas cuantas y sencillas
precauciones pueden bastar para evitar estos problemas cuando
tenga que trabajar en días especialmente calurosos:
Aumente su actividad de modo gradual. Tómese una o
dos semanas por volver al ritmo normal, para gozar de buena salud
en esos días es necesario reducir el nivel de actividad.
Antes, sí se trata de deportistas, de competir en alguna
prueba procure entrenarse al menos cinco días antes en
condiciones de temperatura similares.
Beba abundantemente agua o bebidas energéticas; evite
la cafeína y las bebidas alcohólicas. Cuando esté
trabajando o compitiendo con altas temperaturas, beba de forma
programada (un vaso de agua cada 15 ó 20 minutos durante
la jornada) en vez de saciar su sed.
HAGA UNA PAUSA CON FRECUANCIA
Vista apropiadamente, con la talla adecuada y con ropa abierta
y ancha de colores claros.
Deje las tareas más pesadas para las horas más
frescas del día.
Obsérvese a sí mismo y a su familia o a sus
compañeros de trabajo, por si aparece cualquier síntomas
de acaloramiento y tome inmediatamente las medidas oportunas.
Durante un ola de calor mantenga, en la medida de lo posible,
su hogar o el lugar donde trabaje a una temperatura lo más
fresca posible.
Las personas con enfermedades cardíacas, o aquellos
que hayan sido advertidos por su médico para que disminuyan
su consumo de sal y líquidos, deben tomar todas las medidas
tendientes a aminorar los efectos del calor y consultar a su
médico para que les aconseje sobre el particular.
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Las personas
con enfermedades cardíacas, o aquellos que hayan sido
advertidos por su médico para que disminuyan su consumo
de sal y líquidos, deben tomar todas las medidas tendientes
a aminorar los efectos del calor y consultar a su médico
para que les aconseje sobre el particular.
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