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HOJA SUELTA
Otra víctima: Pastora

Eduardo Soto P.
Crítica en Línea
Sábado: me levanto de la cama a la fuerza, pensando que debo escribir la columna esa que me atormenta cada fin de semana, y que me saca la vida del cuerpo porque me gusta, tal como me ocurre con el ron. Quería contarles que esta semana descubrimos en casa que a una de nuestras hijas le están naciendo vellos púbicos, y que eso alteró la rutina oxidada de esa familia, en la que súbitamente hay dos viejos cascarrabias sin palabras, pero con lágrimas en los ojos porque los hijos se van. Pero no puedo hablar de eso ahora, tengo otros apuntes, que también me queman, metidos en la agenda. Pastora... Pastora Pantoja: Ella debería estar jubilada a estas horas, cuidando nietos. No lo está haciendo porque dos de los patronos que tuvo en su vida como operaria de máquinas industriales de coser, un tal Darío Bethancourth, dueño de la quebrada empresa "Creaciones Adriana", y Abraham Serfaty, de Modas Joanne Logan, no pagaron algunas de las cuotas del Seguro Social (a ella sí se las sacaron de su sueldo), y en el Seguro le dijeron que si no pagan este dinero, no la jubilan. (Entre paréntesis debe explicarse que en una fábrica de ropa se trabaja en un régimen medieval, sin poder contestar teléfonos, sin ir al baño, ni interrumpir su labor -sólo a la hora del raudo almuerzo- porque le imponen metas diarias de producción, que hay que cumplir porque sí). El primero de los patronos irresponsables se declaró en quiebra en 1989, y cerró la fábrica. Pero ahora tiene dos o tres negocios más, y aún así no paga lo que le debe al Seguro Social, y nadie lo investiga, y él anda como si nada por ahí, y tiene a Pastora sin cheque de jubilada. Serfaty ya tiene arreglo de pago por otros atrasos (que se le acumulan cada mes con la planilla actual), y mantiene viva la vieja promesa de que va a pagar lo de Pastora para que se pueda jubilar, pero no cumple su palabra, y ella no se jubila, y los nietos esperando hace un año y medio. Hay varias salidas: que la propia Pantoja pague las cuotas que ellos debieron pagar, pero no es justo; que ella contrate un abogado para meter presos a estos señores, lo que sería gastar igual cantidad de dinero que las cuotas faltantes, o más, y eso tampoco es justo; que el Seguro Social secuestre las empresas para forzar la cancelación, lo que suena bastante bien; o que alguien presione tanto al juez ejecutor que tiene la entidad en este caso (un tal Samaniego), y al secretario judicial (Luis Quiroz) para que hagan su trabajo sin miramientos y temor a los empresarios, lo que suena mucho mejor. Cuando uno se entera de estas injusticias no duerme, y se pregunta ¿Cuándo acabará la trampa? ¿Por qué el que tiene plata siempre gana? ¿Están esperando que se alborote una guerrilla para ponerle atención a los hijos de la cocinera? De paso me doy cuenta que Juan Jované bajó el ritmo que traía contra los patronos incumplidos, después que le incendiaron la Junta Directiva y le quemaron al jefe de relaciones públicas. ¡Qué lástima! Por un momento gente como Pastora pensó que estaba a salvo, pero no es así. P.D. La otra semana hablamos de los vellos púbicos.
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