jueves 22 de septiembre de 2005

 

S E C C I O N E S

EPASA EN LINEA

PANAMA AMERICA

DIAaDIA EN LINEA

REVISTA SIETE!


primera plana

portada

al cierre

nacional

política

opinión

economía

el pueblo habla

comunidad

provincias

deportes

el mundo

viva

contacto


ediciones anteriores

buscador de noticias

clasificados EPASA

otros sitios de interés


  SUCESOS


Desahuciada por la vida

William Sala | Crítica en Línea

Imagen foto

Desahuciada por los galenos del Hospital Santo Tomás. (Foto: Espinosa / EPASA)

Dionida Cabrera, de 16 años, es el nombre de la indígena emberá, desahuciada por los galenos del Hospital Santo Tomás, tras padecer una enfermedad que no tiene cura.

La chiquilla, quien vive en la comarca Emberá, en Darién, emigró a la ciudad capital con el apoyo de su padre Gustavo Cabrera Cazamá, de 35 años.

La enfermedad que padece Dionida fue definida por los médicos como Pénfigo Folioceo.

Se trata de un tipo de grano que se convierte en llagas. Empezaron a salirle en los pechos, espalda, abdomen y muslos, cuando tenía 14 años.

El temor de ser rechazada por su pareja, y producto de la ignorancia, ocultó el malestar a sus padres y demás miembros de la comarca.

Cuando ya no aguantaba más el malestar que le produce la enfermedad: fiebre, constantes resfriado, dolor de cabeza y hasta pérdida de la memoria, decidió contarle a su padre, quien ya había escuchado decir que su hija era "la mujer pez".

Angustiado por el dolor de ver a su hija bajo esas condiciones, el padre realizó todas las gestiones y trasladó a Dionida al Cuarto de Urgencia del Hospital Santo Tomás, donde permaneció hospitalizada casi dos meses. Finalmente, fue dada de alta, pero con la maleta de la desesperanza.

Los galenos le prescribieron tomar "prednisono" y "dupsone", píldoras que ayudan a mitigar el dolor.

No es contagiosa

La enfermedad epidérmica de Dionida no es contagiosa.

Pese a la difícil situación, Dionida dio a luz un niño, que tiene un año de edad.

DOSIS DE FE
Un amigo del padre de la enferma les dio hospedaje en su humilde morada en la comunidad de Realengo, corregimiento de Pedregal. Allí, una moradora la invitó a la iglesia evangélica para que alabara a Dios.

"No es por nada, pero desde que asiste a la iglesia ha tenido mejoría. Ya las manos no están tan llenas de llagas como cuando llegó a esta casa", dijo una vecina que la ayuda a bañarse.

La situación es triste.



OTROS TITULARES

Pequeños delincuentes ’prenden’ a San Miguel

DIIP le cae nuevamente a la famosa Renta 15

Barbas en remojo

Piden llamar a juicio a 20 personas por drogas

Nedelka Díaz no volverá a su puesto en fiscalía

Investigan a tres militares por homicidio

Delincuentes se llevan plata de jubilados

Mafia estudiantil

¿El dinero o los sesos?, fue la amenaza a una mujer

Encuentran arma casera escondida en tallos

Declaran testigos de robo a banco

No lo mató ningún tumor

Siguen robándose el ganado por montones

Lo atraparon luego de "gatearlo" varias semanas

Secuestran cantera por no pagar cuota a CSS

Sentencia por muerte en el estadio

Pusieron fin al escurridizo "Conejo"

Murió trabajador que le cayó elevador en la cabeza

Buscaban a ladrones y hallaron a otra ‘prenda’

Pretendía viajar con pasaporte falso

Los nervios lo delataron, tenía "buco" piedra

Maleante todo un atleta no paraba de correr

Gira inolvidable

Sigue tira y jala en el caso de Lorena Henao

Sospechan que mató a un hombre

 

    TITULARES

Vendedores de verduras se dan "filo" peleando territorio

Imagen foto
Violó a su hijita y la abuela de ella le dijo que se callara

Tarde de balas fue el cóctel en el barrio de Curundú

Imagen foto
Sindicalistas a juicio por revoltosos

Un hasta pronto para Amado

linea
linea gris
 

   Copyright © 1995-2005, Crítica en Línea-EPASA 
Todos los Derechos Reservados