Dionida Cabrera, de 16 años, es el nombre de la indígena emberá, desahuciada por los galenos del Hospital Santo Tomás, tras padecer una enfermedad que no tiene cura.
La chiquilla, quien vive en la comarca Emberá, en Darién, emigró a la ciudad capital con el apoyo de su padre Gustavo Cabrera Cazamá, de 35 años.
La enfermedad que padece Dionida fue definida por los médicos como Pénfigo Folioceo.
Se trata de un tipo de grano que se convierte en llagas. Empezaron a salirle en los pechos, espalda, abdomen y muslos, cuando tenía 14 años.
El temor de ser rechazada por su pareja, y producto de la ignorancia, ocultó el malestar a sus padres y demás miembros de la comarca.
Cuando ya no aguantaba más el malestar que le produce la enfermedad: fiebre, constantes resfriado, dolor de cabeza y hasta pérdida de la memoria, decidió contarle a su padre, quien ya había escuchado decir que su hija era "la mujer pez".
Angustiado por el dolor de ver a su hija bajo esas condiciones, el padre realizó todas las gestiones y trasladó a Dionida al Cuarto de Urgencia del Hospital Santo Tomás, donde permaneció hospitalizada casi dos meses. Finalmente, fue dada de alta, pero con la maleta de la desesperanza.
Los galenos le prescribieron tomar "prednisono" y "dupsone", píldoras que ayudan a mitigar el dolor.
No es contagiosa
La enfermedad epidérmica de Dionida no es contagiosa.
Pese a la difícil situación, Dionida dio a luz un niño, que tiene un año de edad.
DOSIS DE FE
Un amigo del padre de la enferma les dio hospedaje en su humilde morada en la comunidad de Realengo, corregimiento de Pedregal. Allí, una moradora la invitó a la iglesia evangélica para que alabara a Dios.
"No es por nada, pero desde que asiste a la iglesia ha tenido mejoría. Ya las manos no están tan llenas de llagas como cuando llegó a esta casa", dijo una vecina que la ayuda a bañarse.
La situación es triste.