En capilla ardiente se mantuvo el féretro con el cadáver de quien en vida se dedicó al negocio de la pequeña empresa. Era propietario de un kiosco.
El ataúd yacía en la iglesia Séptimo Día, ubicada en el Sector 3 de Cabuya, Tocumen, donde amigos, vecinos y familiares lo acompañaron hasta su última morada.
Se trata de Armando Peralta, quien fue asesinado de cuatro tiros el pasado sábado, por su vecino, por una disputa de tierras.