Dos errores de los metas, del barcelonista Víctor Valdés y del valencianista Santiago Cañizares, resultaron determinantes en la suerte del partido, un encuentro que finalizó en empate (2-2) y que supone la continuación de la buena racha del Valencia en el Camp Nou, donde no pierde desde la temporada 2000-01, y de la confirmación de que el Barcelona no es el que era.
Asaltan muchas dudas sobre el juego del Barcelona, que se encontró con el empate cuando a nueve minutos para el final Cañizares erró espectacularmente. Claro que antes, el Valencia le ocurrió lo mismo, después de un fallo de Valdés.
Al Barcelona le falta el punto de gas en el momento oportuno. Su circulación de balón no es la que era y ello facilitó que la presión valencianista surtiera efecto. Rijkaard siguió con su apuesta de Oleguer como lateral derecho en lugar del brasileño Juliano Belletti, a pesar de que el inquilino de la banda izquierda valencianista era Vicente, un jugador muy rápido, capaz de desarbolar al canterano, como lo hizo el búlgaro Martin Petrov hace unos días en el Calderón.
Giuly pso adelante al Barcelona, Villa empató de penalti y aumentó a los 54; mientras que Deco colocó en 2-2 definitivo.