Hoy pretendo dar mi aporte a aquellas personas que se ven sometidas a la presencia de seres con enojo, frustración y desaliento. Se trata de entes que libran una batalla que los lleva a acumular mucha basura y necesitan un lugar donde depositarla y que si cedemos a su conducta inadecuada, llegamos a convertirnos en su depósito de desechos, arruinando nuestra vida.
Cuántas veces despertamos con una sonrisa en nuestro rostro, la cual procuramos conservarla; llegamos a nuestros trabajos o al lugar donde tengamos que dirigirnos, acompañados de una alegría y entusiasmo que sólo se recibe cuando le damos gracias al Creador por la dicha de amanecer con vida y salud, pues lo demás es añadidura, y nos encontramos con personas que transmiten sensaciones desagradables, al expresarse o al conducirse, situación que incide en el cambio de estado de ánimo de terceros.
Ante estas situaciones debemos poner en práctica la tolerancia y el control sobre la ira, dos valores que distinguen a una persona exitosa, y que evitan que el camión de la basura nos llegue a afectar. Es más, ni le permitimos que su olor desagradable perturbe nuestra paz.
Si lo analizamos desde otro punto de vista, llegamos a preguntarnos ¿Con qué frecuencia recogemos nuestra basura y la tiramos a las personas que amamos? Descargamos nuestro desánimo y frustración con los que se supone, son el centro de nuestros objetivos y metas, nuestra razón de vivir, nuestros padres, hermanos, esposas o esposos e hijos.
Este tema de reflexión, quizás el título nos lleva a pensar que es una queja más a las múltiples que se ven a diario, producto del tema de la basura que afecta, en algunos sectores de mi Panamá, el país de las oportunidades, sin embargo, lo que realmente deseo es que a partir de hoy, les invito a no ser el basurero de nadie y que empecemos a identificar con claridad los camiones de basura, con la finalidad de no cargarles sus desechos.
Si cambiamos de actitud, viviremos en paz, pues para que haya confrontación se requiere de dos. No dejemos que los camiones de basura lleguen a controlar nuestros sentimientos y emociones, conservemos siempre una sonrisa en nuestro rostro y un trato amable, como medicina para ayudarles a cambiar su perspectiva de la vida y a la vez les ilumine el día.