El Tribunal Electoral de México ha confirmado a Felipe Calderón como presidente electo de la nación azteca. Fueron los comicios más reñidos en la historia de esa nación. La ventaja del candidato oficialista sobre el izquierdista Manuel López Obrador fue finalmente de 234 mil votos, una ventaja de apenas 0.56 por ciento. La decisión de los siete magistrados pone fin a la polémica que durante dos meses existió sobre los resultados.
Sin embargo, los resultados dan paso a un nuevo gobierno que se proyecta débil sin una mayoría en el Congreso que le permita pasar las leyes y con una innegable polarización política en el país.
Habrá que esperar cuál será la reacción de los seguidores de López Obrador, que desde hace 8 semanas ocupaban el centro del Distrito Federal para alegar que hubo fraude contra su candidato.
La situación es tan inestable que el presidente Vicente Fox no pudo el viernes leer su último informe al país, ya que los parlamentarios de la izquierda en el Congreso se lo impidieron.
En el Congreso hay 258 parlamentarios del gubernamental Partido Acción Nacional (PAN), 195 de la izquierdista que encabeza el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y 161 del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que después de controlar el país durante 71 años se ha convertido en la tercera fuerza política de la nación.
La izquierda prácticamente ha proclamado que mantendrá una resistencia al gobierno de Felipe Calderón, quien no tendrá mayor opción que establecer una alianza con su eterno rival del PRI. Ojalá qie México no se convierta en un país ingobernable.