Una joven colombiana vendedora de sexo que trabaja en uno de los bares de la avenida Bolívar en la ciudad de Colón puso en corredera a sus compañeras y a la policía, porque supuestamente iba a atentar contra su vida.
Aparentemente la joven se había encerrado en el cuarto y no quería salir porque según los informes se iba "a cortar las venas". Las unidades de policía lograron convencerla, después de dos horas que desistiera de esa actitud.
Algunas personas indicaron que la joven estaba triste porque estaba fuera de su país.