El mandatario Martín Torrijos cumple dos años en el poder. Con un control absoluto de la Patria Nueva en la Asamblea Nacional de Diputados y una oposición atomizada, el presidente ha gobernado casi a sus anchas.
El Frenadeso, Endara y Martinelli han sido los más constantes críticos de la actual administración, que ha incumplido algunas de sus promesas anunciadas al tomar posesión el 1 de septiembre de 2004.
La promesa de mayor seguridad se estrella con la realidad de la creciente criminalidad ahora con la variante del sicariato y ejecuciones múltiples. Lo de cero corrupción tampoco se observa mayor opción. El Consejo Nacional de Transparencia Contra la Corrupción existe en papel y no hay mayor accionar.
Por corrupción apenas se destituyó a un funcionario de mandos medios y la investigación de la pregonada corrupción del anterior gobierno, sólo se traduce en un exfuncionario bancario detenido por algunos meses.
Durante estos 24 meses, el principal escollo del gobierno del PRD y del Partido Popular fueron las reformas al sistema de seguridad social. Ahora enfrenta un conflicto con los gremios docentes que reclaman un aumento salarial mayor a los 90 balboas mensuales dispuesto por el Ministerio de Educación y que hoy se cumplen su tercer semana se huelga.
En el horizonte, estamos en la espera de los resultados del referéndum sobre la ampliación del Canal, que ya genera divisiones entre los que apoyan el proyecto y los que rechazan la costosa obra.
Hay otras grandes obras que ni siquiera si inician. La terminación de la autopista Panamá-Colón y la extensión del Corredor Norte, el saneamiento de la Bahía de Panamá y la dotación de un nuevo sistema de transporte, forman parte del rosario de promesas cuyo cumplimiento ni siquiera arranca. Ojalá que en los tres años que restan, el gobierno implemente una mejor ejecución.