Además de ser ajusticiados con tiros en la cabeza, Carlos Enrique Tuñon de 28 años, Felix Antonio Cordoba Brown de 36 y Erick Javier Jimenez de 32 años, fueron torturados, porque en sus piernas presentaban heridas con arma blanca.
A las 4: 45 pm del pasado miércoles se recibió la llamada anónima que alertó sobre los tres cadáveres en el interior de un vehículo marca Nissan Murano a orillas de la autopista Arraiján-Chorrera, frente al poblado de Cáceres.
Las autoridades encontraron el auto encendido, pero con el aire apagado.
En la parte trasera se hallaban los tres cuerpos sentados. Carlos y Félix estaban en posición fetal y Erick recostado al asiento.
Sus ojos y piernas estaban cubiertas con cinta adhesiva y sus manos atadas con zunchos. Los tres recibieron disparos en la parte trasera de la oreja, con salida en la cabeza. El auto estaba ensangrentado y en los asientos delanteros se halló casquillos de una pistola 9 milímetros.
Según informes policiales, dos de los sujetos tienen antecedentes delictivos.
Muñóz Pretelt en el 2004 había cumplido condena por delito contra la fé pública y el año pasado había sido investigado por su posible vinculación en un tumbe de drogas. Tenía dos residencias en Santa Marta de San Miguelito y en el Edificio Plaza Cincuentenario.
Córdoba Brown había sido investigado por un robo a mano armada a Panabank el 21 de agosto del 2001 y tenía un oficio de la Fiscalía Auxiliar por el Delito Contra la Fé Pública o estafa. Residía en el edificio Tuira.
El propietario de la Murano es Gilberto Cecilio White Sargent, un colonense que labora en la ACP, que esta bajo investigación, pero que en sus primeras declaraciones señaló que había vendido el carro a un hermano de Carlos Tuñón.
RECONOCIMIENTO DE LOS CUERPOS
Con gritos de dolor en la morgue judicial de La Chorrera, los familiares de los ejecutados identificaron los cuerpos.
El primero en entrar fue el padre de Antonio Córdoba, quien rompió en llanto a su salida al igual que la esposa de Javier Jiménez, mientras que el cuerpo de Enrique Tuñón fue identificado por una tía.
Mireya Castillo, tía de Carlos Tuñón, se limitó a asegurar que su sobrino "estaba en el sitio y a la hora equivocada".