La educación tradicional es testigo del método repetitivo que se ha dado en el sistema educativo a través de las centurias, donde los conceptos emitidos han tenido sus raíces en las opiniones vertidas por maestros vivos o muertos. Esta repetición destruye la falsa de originalidad de las ideas. ¿Qué función realiza el maestro de cualquier aula? Afincarse en los métodos teóricos o prácticos, aplicados por los autores de los conocimientos, plasmados ordenadamente en los textos de informaciones. Una de las diversas clasificaciones del programa de estudios, recoge todas las aspiraciones en cuanto a conocimientos se refiere y reza aconsejando a acudir a las fuentes recomendadas, donde se detallan largas listas de libres y materiales intuitivos, en especial para los educandos. Los educacionistas por cuenta propia buscarán sus fuentes con muy pocas variantes de las usadas en año anterior. El maestro tendrá que hablar, lo que hablaron otros primero en rutina interminable. Lo ideal sería que cada cual se fundamentara en sus propias opiniones, dando rienda suelta a la creatividad, ante todo en las ciencias, donde un divorcio con lo tradicional, nos podría representar un eslabón en el largo camino de la independencia intelectual, apuntando hacia la investigación experimental. Hablo de cualquier nivel del quehacer educativo. La dirección en el sendero del descubrimiento en particular, debe comprender la finalidad de una buena educación, basada en la metodología inductiva que impulsa al aprendiz y lo pone en la vía, basados en razonamientos, al encuentro de los resultados perseguidos, apartándose un tanto de las recomendaciones de los textos o de las impulsiones motivadas en el claustro escolar. Con esta metodología, podrá caminar sin usar bastones ni muletas, entorpecedores en cualquier tarea. Los salones de laboratorios y los departamentos de investigación superior se les debe ayudar, pues aquí puede estar incubados los sabios de hoy de mañana.
Con ojos cerrados y mentes dormidas, no puede haber pensamientos. Ser original es ser independiente, con certámenes científicos entre colegios, abriríamos el compás para la creatividad.