Cientos de guardias nacionales iraquíes y de soldados estadounidenses rodeaban por completo el martes el casco antiguo de la ciudad santa de Nayaf, preparándose para un inminente asalto contra los chiítas atrincherados allí.
Los guardias nacionales (auxiliares del ejército), a pie, uniformados, con cascos y armados con fusiles de asalto Kalashnikov, se apostaron en las callejuelas que llevan al centro histórico y en la calle Al Madina, que constituye la línea de demarcación, a 400 metros del mausoleo del imán Alí, bastión de los rebeldes.