"¿Quién vive? ¡Pargolo!".
Ese fue el grito con el que familiares y amigos dieron el último adiós a Víctor Herrera Campbell, de 42 años, conocido como "Pargolo", padre del jugador de la Selección Nacional de Fútbol de Panamá, Víctor Herrera Piggot.
"Pargolo" fue asesinado el sábado en los estacionamientos del almacén El Machetazo, en Santa Ana, a manos de presuntos integrantes de la pandilla "El Pentágono".
Las exequias del padre del futbolista se realizaron la tarde de ayer, jueves, en la Iglesia Nuestra Señora de La Merced, en San Felipe, la cual fue abarrotada.
Herrera Piggot, quien el miércoles anotó el gol del triunfo de Panamá ante el onceno chapín, llegó al templo con un rostro de aspecto físico sereno y tranquilo, pero al contemplar el cuerpo inerte de su progenitor, las lágrimas no pararon de correr. Movía su cabeza de un lado a otro como negándose a aceptar la cruda realidad del momento. Por instantes se recostaba sobre el féretro como tratando de cuidarlo.
Mientras tanto, la viuda Rubiela Valencia permanecía inquebrantable físicamente ante el dolor de la partida del hombre con el que compartió 15 años.
Herrera Piggot, de 26 años, se comprometió a no desamparar a su madrastra (Rubiela) ni a sus dos medio hermanos de 11 y 3 años, que dejó su papá en la orfandad. "Fue un buen padre para mí. ¡Que Dios lo tenga en la gloria. Él nunca le hizo un mal a nadie. Pagó por otro, y ahora hay que enterrarlo", dijo resignado Herrera Piggot.
En las honras fúnebres también estuvieron presentes dirigentes y jugadores de fútbol, entre ellos Gary Stempell, Juan Ramón Solís y Percibal Piggot.
Una vez terminada la misa, se leyeron resoluciones de duelo como la de San Francisco Fútbol Club de La Chorrera, donde el hijo del hoy occiso jugó, y del Instituto Fermín Nadau, donde "Pargolo" laboró por más de dos años.
Herrera Piggot abrió el ataúd y colocó sobre el cadáver de su padre la camiseta No. 22 que utilizó en el juego frente a Guatemala, y selló el obsequio dándole un beso en la mejilla.
Los restos mortales de "Pargolo" fueron trasladados hasta el Cementerio Amador. En medio de la caravana fúnebre, los presentes, no satisfechos con el agua bendita, rociaron el ataúd con licor.
El trayecto hacia la última morada se hizo cuidadosamente, ya que se conoció que (supuestamente) sujetos conocidos por los alias de "Coco", "Marco Polo", "Cali Perro" y "Alfredito" sentenciaron que el próximo muerto será Roberto Valencia, cuñado del difunto, quien -según informes- ya presentó la denuncia ante las autoridades.
Antes de la cristiana sepultura, Herrera Piggot le dio el último beso a "Pargolo" y las lágrimas volvieron a correrle. Era el dolor evidente de un jugador que sufrió la peor pérdida en el juego de la vida.