La divulgación de un informe oficial de inteligencia que cuestiona la gestión del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, pone en difícil lugar al presidente de EE.UU., George W. Bush, quien precisamente ayer volvió a darle un espaldarazo público.
En ese documento se pone claramente en entredicho la capacidad del primer ministro y de su gobierno para superar las enormes diferencias sectarias y avanzar hacia la reconciliación, según el texto filtrado a la prensa, antes de su publicación prevista para esta tarde.
Se trata de la nueva "Evaluación Nacional de Inteligencia" sobre Irak, elaborada por las 16 agencias de inteligencia estadounidenses.
En ese estudio se reconoce que se han producido "mejoras apreciables, pero desiguales" en el ámbito de la seguridad, concretamente en ciertas áreas en las que se ha conseguido incluir a los suníes en las fuerzas de seguridad iraquíes, y se citan "mejoras modestas" en el campo económico.
Las fuerzas de seguridad iraquíes, según el texto, han evolucionado "adecuadamente", aunque su progresión no es todavía suficiente como para que puedan dirigir operaciones sin la ayuda de las fuerzas de la coalición.
Los servicios de inteligencia pronostican en el mismo informe, de diez páginas, que el gobierno iraquí será aún "más precario" en un plazo de 6 a 12 meses.
Insisten, además, en que a nivel político no se están registrando avances.
"Las dificultades en seguridad y la ausencia de líderes clave" han estancado el debate político interno, "incrementado la vulnerabilidad de Al-Maliki", añade el documento.