Con su jubilación de mil cien dólares, el norteamericano no podía vivir en Nueva York. Pagaba seiscientos dólares por una habitación donde estaban otras tres personas. La comida era cara y se la pasaba comiendo eso que llaman alimentos "chatarra".
Ir a un cine o a un espectáculo era imposible con su jubilación, lo mismo que comprar ropa y otras cosas.
Así que decidió venir a Volcán, un poblado en Panamá con buen clima, comida barata y mucha tranquilidad.
Allí alquiló una "cabaña" por menos de trescientos dólares, comía bien, la gente es amable y la vista del Volcán Barú y las siembras de verduras lo hacía sentir feliz.
Como este caso hay varios jubilados que están llegando a nuestro país, sin tener una jubilación cuantiosa.
"Ellos alquilan, no tienen carro y caminan por todo el pueblo y cuidan su dinero", me dijo un comerciante de Volcán la primera semana de agosto.
Claro que también han llegado buscando nuestras riquezas naturales baratas, jubilados de Estados Unidos, Canadá y otros países con miles de dólares de pensiones.
Esos son los que consiguen préstamos fácilmente, compran lujosas viviendas a orillas de playas, o en la montaña fresca y andan en autos.
Como sociólogo me interesaron esos jubilados que no reciben mucho dinero. Aquí hay personas que tienen jubilaciones de poco más de mil balboas al mes, pero que no se mudan a tierras frescas y tranquilas. Prefieren quedarse en el bullicio, contaminación y ruido de la capital.
Me dijeron en Volcán que "ellos tienen sus costumbres y a veces quieren imponerlas aquí". Se refieren a ciertos modernismos y maneras de ser.
A varios no les gusta la bulla. Por eso en Boquete hasta han pensado en comprar los terrenos de la Feria para eliminarla y tener tranquilidad.
"Algunos que estuvieron en el Ejército a veces no son muy aseados. Sus cabezas tienen tierra", me dijo un barbero.
A él le pidieron rebaja por un corte de dos balboas, lo que no hacen los clientes panameños.
Por lo general esos jubilados (con o sin altas pensiones) son amables y tratan de integrarse a su nueva patria.
Otros son prófugos de la justicia en sus países. "Era un caballero muy culto y de buena charla. Luego lo arrestaron y se lo llevaron por haber estafado sesenta millones", me contó un empresario de Volcán.